Ciénaga, no te vayas

Riqueza mal administrada, intereses personales sobre colectivos, desconocimiento total de nuestra realidad y falta de empatía, pareciera que forman parte de ese cáncer que sigue destruyendo nuestra Colombia, una quimio que se promete pero no llega y cuando llega, llega a medias para un tumor cuyo grado ya ha avanzado.

Bienvenidos a otro artículo de nuestro proyecto Mokana , hoy queremos hablarles acerca de uno de los sitios más ricos de Colombia que estamos perdiendo y que muy poco se está haciendo para evitar su pérdida, te hablamos de La Ciénaga Grande de Santa Marta. 

Ubicada al norte de nuestro país, con un tamaño igual o superior a Quindío, comprende uno de los más grandes fijadores de carbono del país; su área está comprendida en gran parte en el territorio del departamento de Magdalena y aunque sigue siendo notable su extensión la mayor parte de ella actualmente es un pantano sin cobertura de su más importante actor, el manglar. 

La Ciénaga Grande de Santa Marta tiene una importancia biológica, ecológica y social que se esfuma delante de nuestros ojos y donde hechos como el cambio climático, las malas decisiones políticas y los planes sin consideraciones ambientales siguen acelerando su declive. Hablando en números su capacidad productiva se ha visto reducida diez veces de lo que sería unos 70 años atrás, empujándonos a la segura conclusión de que en alrededor de 50 o 100 años tendremos que empezar a borrar el nombre de ciénaga, algo parecido al caso de la Sierra Nevada de Santa Marta  (lo hablaremos en el futuro, en otro capítulo). 

Intentaremos explicar esto desde tres puntos, ecológico, social y biológico. Antes de empezar partamos del entendimiento de que nuestra ciénaga tiene cuerpos de agua, bosques de manglar, pantano, vegetación acuática, vegetación xerofítica y vegetación arbórea; en pocas palabras estamos frente a un ecosistema con una biodiversidad y cambios abrumadores en su extenso recorrido, algunos que ocurren naturalmente y otros por causa efecto de los diversos factores anteriormente mencionados. 

1. En su razón ecológica encontramos una estructura natural que crea una barrera contra la erosión producida por el efecto de las olas y mareas del mar caribe, esto puede ser un diferencial único para temporadas de inundaciones y tormentas, aunque en nuestro caso tenemos un intruso, la troncal Ciénaga – Barranquilla, ya veremos más adelante el porqué.

Otro punto muy importante que ya habíamos mencionado es que gracias a sus manglares, es un fijador natural de dióxido de carbono (CO2) ¿Qué quiere decir eso?, quiere decir que tiene una capacidad única para almacenar carbono, superior a la media de cualquier otro árbol; algunos estudios inclusive indican que pueden llegar a acumular 5 veces más bajo el agua, es decir estamos frente a un autentico sumidero de carbono natural y esto, ¿para qué sirve?, sencillo a menor CO2 en el aire, menor es el efecto del cambio climático y eso nos afecta a todos.

Por ultimo son filtradores naturales, sí, suena increíble pero sirven para filtrar inclusive aguas negras, gracias a que en esencia sus aguas tienen flujos continuos que atrapan contaminantes debido a su producción de oxígeno. 

2. Socialmente su impacto es aún más grande, alrededor de toda la zona de la ciénaga están los corregimientos y pueblos como Trojas de Cataca, Buenavista, Nueva Venecia, Pueblo viejo, entre otros; la mayoría de estos son pueblos palafitos, es decir sus casas están literalmente sobre el agua y esto nos lleva a la conclusión de que sus habitantes dependen de la ciénaga para su alimentación, trabajo e inclusive manejo de basuras.

De acuerdo a Semana Sostenible, la ciénaga paso de tener 52.000 hectáreas de manglar a solo 18.000, y esto ¿qué quiere decir?, que todo lo que el manglar producía también se redujo abruptamente; la población que vivía completamente de la pesca, en la mayoría de los casos ha tenido que desplazarse o recurrir a prácticas ilícitas como pazca de alevines.

Sumadas a las múltiples ventajas ya mencionadas, en condiciones ideales, la ciénaga podría proveer peces inclusive a gran escala, madera, extracción de sal o un punto único para el turismo de conservación, todo esto con planes ambientales estructurados. 

3. Ahora, si ya sabemos que su biodiversidad es única y que inclusive es fuente de vida para humanos a través de los seres vivos que lo habitan, ¿por qué son el hábitat de tantas especies y muchas de ellas endémicas?, sucede que la naturaleza de la ciénaga la convierte en un eslabón entre aguas saladas y aguas dulces, la transición entre ecosistemas acuáticos y terrestres, en nuestro caso los afluentes son el Magdalena y el Caribe, por esa misma razón la ciénaga necesita estar en continuo movimiento de sus aguas a través de sus dos afluentes para poder realizar sus transiciones naturales y que su flora y fauna no se vea afectada.

De acuerdo al ministerio de ambiente un 80% de nuestras especies marinas requieren de la ciénaga para poder subsistir. 

En Mokana nos hacemos este tipo de preguntas a diario pero luego nos damos cuenta que la mayoría de los colombianos ni siquiera saben que hay una ciénaga muriendo y pareciera algo tan básico pero inclusive esos pequeños detalles hacen parte de la problemática, entonces abordaremos el problema desde tres posibles causas: 

1. Política y Gobierno: Pasa que así como la mayoría de los colombianos no sabemos de estas riquezas, muchos de esos representantes políticos o locales aprovechan ese desconocimiento para múltiples situaciones, por ejemplo, desviación de recursos, planes de expansión agrícola e infraestructura sin consideraciones ambientales o simplemente el olvido total.

El primer impacto grande de la ciénaga ocurre en los 50, con la construcción de la troncal Ciénaga – Barranquilla, pasa que cuando se realiza este proyecto no se previo el impacto sobre la ciénaga al bloquear la entrada de flujo de las aguas del Caribe, es decir se cambiaron dramáticamente las variables ambientales con las que funcionaba la ciénaga, esto produjo un impacto abismal traducido en pérdida de mangle y biodiversidad del ecosistema.

Luego por los 70 se realiza el tramo de la vía La Prosperidad que baja paralelo al Magdalena desde Barranquilla y aunque parece ilógico e increíble, sí, se cierra la entrada de agua dulce de la ciénaga, esto de nuevo impacta brutalmente el ecosistema. Y sumado a eso los planes de recuperación se quedan apenas cortos, y estamos frente a una cadena cíclica en la que se afecta un 40% pero se recupera un 10%, es decir una falta completa de gobierno y de políticas diseñadas para hacer frente a la problemática, tales como construcción de canales, manejo de sedimentos, entre otros. 

2. Dinero e Ilegalidad: Una de las fuentes hídricas que ha permitido conservar parte del ecosistema han sido las aguas provenientes de la sierra, pero que sucede, muchas fincas y terratenientes que se cruzan en el paso del agua han creado diques y desviaciones de forma ilegal para sus propiedades, haciendo que la cantidad de agua que llegue a la ciénaga sea mínima. Sumado a esto, está el problema agropecuario en donde algunos han utilizado el ecosistema para la plantación de arroz e incluso han rellenado los ecosistemas para plantaciones de grano. Y lo mas irónico es que esto pasa incluso cuando dentro de la ciénaga hay dos áreas protegidas, vía Parque Isla de Salamanca y el Santuario de Fauna y Flora Ciénaga Grande de Santa Marta. 

3. Olvido e ignorancia: El gobierno nacional ha hecho una apuesta evidente por el deterioro de este patrimonio, sus habitantes se encuentran actualmente sumidos en la pobreza, muchos de ellos han sido desplazados y otros simplemente viven inundados en su día debido a los continuo cambios de altitud de las aguas por el cambio climático, sumado a esto el nivel de contaminación actual es inmanejable, la mayoría de estas casas no tienen ninguno de los servicios básicos, como electricidad, alcantarillado o agua inclusive, ya que actualmente tienen altos nivel de mercurio ( mismo caso: Río Caquetá, será un capítulo del futuro), desde el gobierno no hay ningún proyecto que impulse el crecimiento de sus pescadores y muchos de sus habitantes han optado por opciones como el tráfico de drogas para poder sobrevivir, para dimensionarlo ni siquiera puestos de salud tienen en algunos casos.

La propuesta actual es realizar un plan de manejo integrado, pero de nuevo la ignorancia local y nacional sigue jugando un papel determinante en la elección y respaldo de lo que es nuestro, con un gobierno que juega por ver una zona agrícola y portuaria ( mismo caso: Tribugá, será un capítulo del futuro) donde evidentemente se debe apostar a la conservación y salvar las mas de 32.000 familias que allí viven. 

Fotografías de: https://www.flickr.com/photos/alveart/

Hemos llegado al final de esta entrega, queremos hacerles una invitación a cuidar lo nuestro, a apoyar iniciativas locales, a sumar sus ideas en proyectos que puedan generar el cambio que necesitamos, en este caso puntual aportaríamos en la reducción de la contaminación, pobreza, corrupción, entre otras más. 

¡Gracias por leernos! Esperamos que les haya gustado y sea información valiosa para ustedes. 

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